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Antiguamente el Sol era un
hombre y vivía en la tierra. La luz le salía cuando subía
los brazos, y cuando los bajaba todo se oscurecía y hacía
frío.
El sol era perezoso y no le gustaba levantarse temprano
ni salir de la casa, por lo que sólo había luz en su casa, mientras que el resto del
mundo estaba a oscuras. El trigo no se podía cosechar porque nunca maduraba y los
cazadores nunca podían ver a sus presas.
En vista de lo que pasaba y de que la raza humana estaba a punto de desaparecer porque no
podían obtener sus alimentos, los niños del mundo decidieron ir hasta la casa del Sol
cuando él estaba dormido.
Todos los niños lo tomaron de los pies y los brazos y luego de balancearlo un poco lo
lanzaron al aire.
Debido a la velocidad que
llevaba el Sol se volvió redondo y dejó de ser un hombre.
Desde entonces el Sol da vueltas alrededor de la tierra,
dando calor y luz a una y otra parte de la tierra, porque
sabe que si vuelve a bajar a la tierra, los niños nuevamente
lo volverían a lanzar al cielo.
Cuento africano
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