La serpiente blanca


Un día el Rey Salomón estaba cazando y vio dos serpientes luchando. La mayor era blanca y brillante; la otra, más pequeña, negra y venenosa.
Cuando la serpiente negra estaba apunto de morder a la blanca el Rey agarró una piedra y la mató. Después curó la serpiente blanca que se escondió entre los matorrales.
Tiempo después el Rey Salomón se encontró con un gigante que no sabía de dónde había salido, y se asustó.  El gigante lo tranquilizó y le dijo que era la serpiente blanca a la que había salvado, y le explicó que la serpiente negra era un súbdito rebelde que quería envenenarlo y que gracias a un mago, había logrado que se convirtieran en serpientes.
"Quiero hacerte un regalo para manifestarte mi agradecimiento", dijo el gigante. "¿Quiéres riquezas o el don de curar a la gente?"
Salomón le respondió: "Ya soy rico y el don que me ofreces sería mejor para un médico"
"Entonces qué deseas", preguntó el gigante.
"Sabiduría", respondió Salomón.
Y a partir de ese momento Salomón se convirtió en el Rey más sabio que haya existido.

Cuento árabe