Pulgarcito
En un bosque vivían un leñador y su esposa. Hace sólo unos pocos meses se habían casado y habían decidido vivir en ese lugar y formar una familia. Años más tarde llegaron los hijos: uno era grande y fuerte, y el otro muy, pero muy pequeño. Cuando nació, el más pequeño era del tamaño del dedo pulgar de su padre, por lo que lo llamaron pulgarcito.

El padre de pulgarcito trabajaba sin descanso en el bosque recogiendo leña para vender en el pueblo. Sin embargo, la gente comenzó a utilizar carbón para calentarse y hacer la comida, y poco a poco dejó de comprar madera, por lo que el dinero que llegaba a la casa de pulgarcito era cada vez menos.

Desesperados por la situación, el leñador decidió que sus dos hijos deberían acompañarlo en su trabajo para recoger madera y poder recoger dinero suficiente para la comida. Así lo hicieron. A la mañana siguiente el leñador y sus dos hijos salieron al bosque. Cuando llegaron a un río para recolectar agua, Pulgarcito llenó sus bolsillos con piedrecillas. Trabajaron sin cesar hasta que recogieron una gran cantidad de madera.

El padre, contento, les dio algo de alimento que llevaba en su bolsa y los dejó jugar por el bosque. Los niños se internaron entre los árboles y jugaron sin cesar. Cuando comenzó a oscurecer, los niños decidieron regresar junto a su padre, pero no reconocían el camino. El mayor de los niños comenzó a llorar, pero Pulgarcito lo calmó y le dijo que mientras él jugaba, había arrojado las piedras que había recolectado en el camino para poder regresar.