La princesa y el garbanzo
Mientras tanto, ordenó a sus sirvientes que prepararan uno de los cuartos del palacio y pusieran sobre la cama diez colchones y diez sábanas.
Una vez estuvo esto hecho, colocó en el fondo del primer colchón un garbanzo.
Al otro día, el Rey entró al cuarto de la princesa y le preguntó: ¿Cómo pasaste la noche?
La princesa contestó: "Muy mal. Había algo duro en la cama que no me dejó dormir".
El Rey soltó una gran carcajada y salió de la habitación gritando por todo el palacio: "Es una princesa de verdad, Es una princesa de verdad. Sólo una princesa de verdad puede ser tan sensible como para sentir un garbanzo en el fondo de 10 colchones".
Subió hasta la torre más alta del castillo donde estaba su hijo y le contó lo sucedido.
Los dos rieron y bailaron. El príncipe se cambió de ropas y bajó de la torre para conocer a la princesa.
Luego el príncipe entró en la habitación y vio a la princesa. Ella lo miró y en ese instante los dos supieron que eran el uno para el otro.
Días después la boda se celebró en el palacio. Luego hubo una gran fiesta que duró toda una semana.
El príncipe y la princesa vivieron felices para siempre y el garbanzo fue enviado al museo del reino.