- Y a no ser por sus zapatos chanclas, botas y escarpín, descalcita por el suelo
anduviera la infeliz.
- Apetito nunca tuvo acabando de comer, ni gozó salud completa cuando no se hallaba bien.
- Se murió de mal de arrugas, ya encorvada como un 3, y jamás volvió a quejarse ni de
hambre ni de sed.
- Y esta pobre viejecita al morir no dejó más que onzas, joyas, tierras, casas, ocho
gatos y un turpial.
- Duerma en paz, y Dios permita que logremos disfrutar las pobrezas de esta pobre y morir
del mismo mal.