El pastor y el lobo
Encontró un pastor un joven lobo y se lo llevó a su casa. El pastor le enseñó al lobo como robar ovejas de los rebaños vecinos.

Meses después el lobo, ya crecido, y demostrándose como un excelente alumno, dijo al pastor:

- Puesto que me has enseñado muy bien a robar, pon buena atención en tu vigilancia, o perderás parte de tu rebaño también.

La moraleja es que quien enseña a hacer el mal, tiene que cuidarse de sus propios discípulos.

 

ESOPO