Tía Pasitrote

Llegó la tía tan boquiabierta que no cabía por esa puerta. Dio un paso en falso, mondase un codo, y al suelo vino con silla y todo.

Y la Michita dijo ¡Miao¡

Salió a comprarle la mejor pluma, pagó por ella cuantiosa suma. Volvió a la casa como culeca, y halló a la niña con su muñeca: un ratoncito. ¡pobre ratón¡ que atormentaba sin compasión.

Salió a traerle una gorrita, pero al regreso no encontró a Mita. Dio muchas vueltas busca que busca, y atrapó al cabo a aquella chusca. Con un mosquete de dos cañones, pólvora, balas y municiones. Salió de nuevo tía Pasitrote con sus cachetes y su garrote.

Volvió muy pronto hecha una fiesta, con una silla para la siesta. Y encontró a Mita lavando ropa y mojadita como una sopa.

Rafael Pombo