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Un día una bruja llegó a la casa de una señora para
llevarse a su hijo. La madre, que ya había oído de la bruja, escondió al niño en un
armario.
La bruja preguntó por el niño y la madre le respondió que no estaba.
"Es una lástima, yo tenía una gran cantidad de juguetes para él". Al oír la
palabra juguetes el niño salió del armario, la bruja lo capturó, lo metió en un saco y
huyó.
Sin embargo dentro del saco había un cuchillo. Así que el chico esperó a que la bruja
dejara el saco en el suelo y se fuera a dormir. El chico rompió el sacó y huyó.
Días después la bruja volvió a capturar al chico, y lo llevó a su casa. Esta vez
estuvo pendiente de que el chico no se escapara.
Sin embargo en el fondo del saco había un palo. Así que cuando la bruja sacó al chico
del saco para colocarlo en una gran olla, el chico golpeó a la bruja en cabeza y la hizo
caer dentro de la olla.
Obviamente la bruja nunca más volvió a molestar al chico. Cuento noruego
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