Issunboshi

El bandido se retorcía de dolor y gritaba: "¡Ay, ay!" Pero Issunboshi no paró hasta que por fin dió un salto afuera por la nariz del bandido, quien se escapó corriendo.

La princesa, ya salvada, recojió algo que el bandido abandonó al huir. ¡Era un martillo mágico! Ella le explicó a Issunboshi que: "Esto es un martillo mágico. Con solamente sacudirlo, cualquier deseo que tengas será cumplido." La princesa reconoció que Issunboshi le habia rescatado, y le preguntó a Issunboshi: "¿Cuál es tu deseo?

El pequeñito Issunboshi, tamaño dedo, contestó imediatamente: "Mi deseo es ser grande."
La princesa sacudió el martillo mágico y repitía las palabras:
"Grande, grande. Que el pequeñito Issunboshi se haga más grande."

Issunboshi empezó a crecer y crecer, y pronto delante de la princesa había un hombre joven encantador.

Cuando llegaron a la gran casa, la princesa le contó a su papá, el gran señor, las hazañas de Issunboshi y su metamorfosis. El señor, agradecido, le dió permiso a su hija para casarse con Issunboshi, e Issunboshi invitó a su viejecito papá y mamá a la capital para vivir todos juntos. Todos se quedaron muy alegres. Colorin, colorado, este cuento se ha acabado.

Fin