Para evitar que se pegue la pasta añade un chorrito de aceite al agua antes de cocinarla.
No tires la corteza de limón. Congélala y te servirá para pasteles y otras recetas.
 Para comprobar el punto de cocción de un bizcocho pínchalo con un cuchillo. Si sale limpio, está listo.
Para batir las claras de huevo, cierra la ventana para evitar cambios bruscos de temperatura. Subirán mucho mejor.
Para quitar el olor a frito del aceite, caliéntalo y echa un manojo de perejil seco y un trozo de pan húmedo. Luego pídele a un adulto que te ayude a retirarlos cuidadosamente.
 Para conseguir que las claras de huevo obtengan un punto de nieve muy consistentes, añade al empezar a batirlas, una pizca de sal y unas gotas de zumo de limón.
Una loncha de jamón olvidada en la nevera o refrigerador se vuelve reseca y un poco dura. Para revivirla, ponla en remojo, diez minutos por cada lado, en un plato con un poco de leche.
Si después de comer ajo notas que los demás te huyen... mastica unas remitas de perejil y la cosa cambiará.
Las papas en ensalada absorberán menos aceite y estarán mejores si, cuando todavía están tibias, les echas vino blanco.
Para que los croissants no estén duros por la tarde envolverlos cada uno en papel de seda húmedo y meterlos unos momentos en el horno tibio. Este consejo sirve también para el pan duro.
Para sacarle todo el zumo al limón, hacerlo rodar previamente presionándolo con la palma de la mano.